Yo francamente no quería gastar más dinero y los puse, lo reconozco, con grandes prejuicios y una clara inclinación a devolverlos. No obstante tengo que reconocer que el efecto ha sido positivo y me molesta un poco porque me voy a tener que gastar, otra vez, el dinero.
Lo malo es probarlos porque en mi caso, ya no he podido pasar sin ellos. No obstante el importador permite, extrañamente, o mejor dicho, para variar, devolverlos si no te gustan.
Lo curioso es que ya tengo un mueble de gama alta con desacomplamiento mecano-acústico y aún así lo he notado.
En mi caso, he escuchado más detalle, más foco y armonía. Comparado con el sonido anterior, que ya era muy bueno, es como si una fina capa de neblina se hubiera levantado. Y ojo, no digo que el equipo sonara mal, sonaba muy bien, pero los pies Stein le dan un plus muy especial.
Pero estoy de acuerdo en que esto es una ruina. Es mejor no probar los pies.