Hoy he tenido la suerte de escuchar éste:

Madre mía

, esta chica es un prodigio, qué voz, qué cantidad de registros... No sé lo que le durará la voz, pero está claro que sus cuerdas vocales han sido tocadas por una varita mágica. Eso sí, que nadie espere un disco de jazz vocal convencional: la chica se atreve con todo, desde composiciones suyas a versiones de pop y chanson, pasando por canción tradicional coreana. Y no solo canta, también hace sus pinitos con la kalimba y la music box. Todo ello aderezado con la estupenda calidad a la que ACT nos tiene acostumbrados.
En definitiva, un disco imprescindible para los amantes del sello
