Confección de unas bonitas rejillas de madera para adaptar a las nuevas copas de caoba para nuestros auriculares Grado / Alessandro.
Buenas tardes a todos, amigos.
Hilvanando con el 2º pedido de copas de aluminio y caoba para auriculares Grado / Alessandro y habiendo abusado un poco de vuestra amabilidad al aprovechar la oportunidad de apuntarme al carro, no se me ocurre en principio otra manera de corresponder que ofreceros a su vez esta idea que me barruntó por la cabeza y que, en principio se me presenta como una opción más que podría ofrecer quizá más calidad al resultado final de utilizar una copa o bóveda posterior cuya estructura sea completamente de madera.
Bueno, pues al guiso....
Por cierta experiencia adquirida en la fabricación de boomenrags con un contrachapado especial y muy compacto que, si no recuerdo mal, vino a aparecer en el mercado allá por los años 70 u 80, y que afortunadamente se puede conseguir con mediana regularidad en las tiendas especializadas en modelismo y maquetas, se me ha ocurrido hacer uso de este mismo material para fabricar un par de rejillas de madera, muy compactas y ligeras.
Este contrachapado se denomina "contrachapado finlandés" o "contrachapado de aviación" , se caracteriza por una considerable cantidad de láminas encoladas en un grosor un tanto delgado.
Para el caso he utilizado un retal de 1,1 mm de grosor compuesto por un total de 5 láminas.
Este contrachapado se vende en piezas de 25 x 50 cms y puede costar alrededor de de 10 ó 15 euros la pieza; en Madrid se localiza en la tienda de Aeromodelismo "Váquez Ramírez" c/Vígen del Portillo, 33-37 telfº 914047394 / 4030547 y me parece que envían a provincias (no se lo que pueden cobrar ni, si valdrá la pena); otra tienda muy arraigada de modelismo creo que es Casa Reyna, que está por detrás de la Telefónica, próxima a la tienda de productos químicos Riesco.
Bien, lo primero sería marcar con compás el diámetro exterior de la rejilla que , según el plano ofrecido por cabillas en su blog, es de 4,35 cms. ó 4,30 cms. y que al final habria que ir ajustando un poco con la lija hasta conseguir un alojamiento cómodo y ajustado en la copa de caoba.
También con el compás he marcado un segundo círculo interior que va en función de los aproximadamente 2,3 o mejor 2,5 mm de ancho que tiene la tolerancia de la copa donde debe apoyar la rejilla; este ancho es para no hacer agujeros en esa zona y así dispondremos de una base más estable para pegar finalmente madera contra madera (rejilla contra copa).
Dibujamos con escuadra y cartabón una cruz perfecta, con centro en el centro de la circunferencia.

A continuación y tomando como referencia la cruz, trazamos con escuadra y cartabón, o midiendo con sumo cuidado de alguna otra manera, paralelas y perpendiculares; en mi caso y como referencia para una broca de 1mm de diámetro, dibujé cuadrados de 3mm de separación (la foto no es la correcta, pues en un primer tanteo hice otra proporción, pero para ilustrar, creo que es válida). Después en cada esquina de cada cuadrado inicié el agujero previo a intervenir con la broca, pinchado antes con un alfiler o mejor con una chincheta americana cada esquina y haciendo un suave movimiento circular, para dejar "iniciado" el agujero que haremos después con la broca, a fin de que entre con más precisión y no se nos vaya para uno u otro lado.

Finalmente, casi se hace imprescindible una mini taladradora de precisión tipo Dremel o similar, (las marcas importantes suelen tener en su catálogo taladradoras de este tipo y en algún caso las piezas y complementos suelen ser compatibles con las de Dremel; los manitas casi seguro que ya dispondréis de alguna).
Previo a taladrar es muy importante poner debajo del contrachapado una madera cualquiera, algo gruesa y sujetar ambas con un par de mordazas o sargentas, para que la broca cuando termine de taladrar el contrachapado no astille éste y continúe todavía un poco su recorrido en la madera de protección que hemos puesto debajo; (cuidado aquí de no apretar ni profundizar demasiado para no taladrar la mesa de trabajo).
Aquí hay que trabajar con cuidado, con buen pulso y valiéndose de ambas manos para sujetar una con la otra mientras perforamos. Además no viene mal un pincel para ir quitando el serrín a medida que taladramos para que éste no nos oculte a la vista el próximo agujero donde debemos taladrar.
Este sería el resultado .......

Ahora para serrar nos valemos de una segueta de arco, con pelos para serrar madera, como la de la foto ...

Repasamos las dos caras de la rejilla con lija de madera media- fina y acabamos con lija de agua para metal que es muy fina.
Los posibles pequeños residuos que pudieran quedar en los agujeros tratamos de quitarlos metiendo un palillo redondo dentro, con un moviento de rotación o vaivén en ambos sentidos.
No os preocupéis especialmente si entre agujeros (sobre todo por debajo) hay algún astillamiento; aquí es donde juega de vedad con ventaja este contrachapado especial y compacto, pues de las cinco capas, se puede producir posiblemente algún astillamiento en la última, pero las otras cuatro quedarán intactas; a lo sumo quizá algún otro astillamiento pequeño en la capa superior, pero con el barniz lo dejaremos perfectamente disimulado.
Finalmente, antes de recibir las copas (todavía queda), no me he podido contener y en el todo a cien he comprado un barniz tinte caoba y ya les he dado una manita.
Esto también tiene su pequeño truco; cogéis un bastoncito de los oídos y un trocito pequeño de trapo viejo que no haga pelusas; retorcemos el trapito alrededor de la cabeza de algodón del bastón y lo sujetamos con cinta de papel de carrocero y ya tenemos una muy buena muñequilla para aplicar el barniz en una capa muy fina, escurriendo antes el barniz sobrante en la cabeza de la muñequilla en cualquier sitio, un periódico viejo, etc., de esta manera aplicamos el barniz justo, sin pasarnos. Después para impregnar los agujeros y a l mismo tiempo para eliminar cualquier pequeño grumo, hacemos con un palillo limpio lo mismo que hicimos antes para quitar las rebabas, lo introducimos y vamos girando hasta tener el agujero del mismo color y rebañamos con el palillo también en el giro el excedente de pintura.
Este sería el resultado; veréis que he tratado de no pintar el borde para que al pegar finalmente la rejilla en la copa la adherencia de madera contra madera sea mejor; (el distinto tono entre rejillas se debe a la iluminación disponible para la fotografía).

No obstante una vez secado el barniz sería conveniente darle una pasada de lija como he explicado antes para darle calidad y matar el brillo.
Si preferimos un tono más oscuro, se le da una segunda capa y se repite el procedimiento de lijado.
A mi me parece que el color caoba de este barniz que he comprado va dar más oscuro que las copas que vamos a recibir, pero a mi incluso que me gusta más el contraste que podrá hacer.
Todo esto viene a cuento de que lo mismo con rejilla de madera, el sonido podría ser todavía más puro o más dulce, o como se le quiera llamar, que si empleamos rejilla metálica o de plástico.
Y si al final el resultado es el mismo, pues para mi que así van a quedar unas copas más chulas y desde luego, un poquito más personalizadas y elegantonas.
Otra cosa mariposa, si no os atrevéis con el contrachapado de aviación, pues un contrachapado normal, de calidad y no demasiado grueso supongo que podría valer frepectamente; lo único apretar bien al taladrar contra una madera de apoyo y las sargentas y cuidado con los astillamientos; por lo demás, lijar, barnizar, etc., todo igual.
A vuestro mejor criterio queda el uso de brocas de distinto diámetro y en vez de cuadraditos normales otras filigranas varias, pero los cuadraditos es cosa segura (luego los giráis 90º y se convierten por arte de magia en "nido de abeja").
La parte interior de la rejilla, bien lijadita pero he preferido dejarla tal cual, sin barnizar, para no "contaminar" la calidad que pueda ofrecer la madera.
Una solución quizá mejor sería una fina lámina de madera maciza, y hacernos con ella la rejilla en cuestión.
Me he permitido soltaros este royo con antelación a la recepción de las copas de caoba para que el que más y el que menos, si lo estima conveniente, tenga sus rejillas de madera y de metal preparadas y, cuando lleguen las copas, pueda probar resultados con unas y con otras sin agobio y tomar decisiones.
Fin.