Últimamente he estado escuchando también el SPL Phonitor. Es muy distinto al Woo. Puede que perfile más los instrumentos, tiene más fuerza, el control del grave es muy superior (cuidado, que el Woo lo hace muy bien), los agudos son más reales, hay más dinámica......En fin, son aparatos muy diferentes.
Sin embargo, la escucha del mismo no es tan placentera para mí como la del Woo, en términos generales.

¿Entonces? Quizás se esté vislumbrando una cierta contradicción en lo que estoy planteando. ¿Acaso no es más preciso el Phonitor? Claro que sí.
Pero, por otro lado, no estamos hablando aquí de la música, de
ARTE en definitiva. Y considero, por tanto, que el medio utilizado para reproducirla ha de suponer un placer para los sentidos.
Se podría decir que las válvulas ven la realidad musical por los ojos de la locura de Van Gogh, la deforme extravagancia surrealista de Salvador Dalí, la desintegración formal del Picasso cubista, la sutileza cromática e impresionista de Matisse y la luminosidad crepuscular de Turner.
Quizás al trazo preciso y metódico más frío de lo técnico prefiramos la mano temblorosa del pintor guiado por el ardor de la pasión; quizás prefiramos la convivencia caótica de las líneas y la ambigüedad de las sombras a la precisión matemática de los ángulos y las perspectivas. Yo sí, con una condición, que del aparente caos de formas y colores debe nacer un objeto artístico.
El Arte no ha de ser la propia naturaleza, ni siquiera su imitación fiel. La reproducción exacta está limitada por la realidad, el Arte no lo está.

Escuchando el disco del gran Lou Bennett y Ximo Tebar percibo otra cualidad de las válvulas, la
inmediatez, la sensación de que los músicos están enfrente de tí en la sala de escucha. La puedes escuchar en el aliento de los ejecutantes de flauta, la caña de las maderas, en el sentimiento de aire alrededor de los ejecutantes......
Percibimos la inmediatez cuando el sonido de los ejecutantes nos sorprende durante la interpretación.

El órgano Hammond B3 es un instrumento que, bajo mi punto de vista, sale beneficiado de la escucha con lámparas. De hecho, los tubos de vacío forman parte del mismo.
Desarrollado en los años 30 en USA para sustituir a los caros órganos de tubos en las iglesias, tras la segunda guerra mundial se orientó al consumo doméstico con la fabricación de aparatos más pequeños. El resto es historia, como suele decirse. Hoy no podríamos concebir el rock, el gospel, el blues y el jazz sin este instrumento y, por supuesto, el Leslie (componente fundamental del sonido Hammond y responsable de buena parte de su belleza tonal y poder emocional es el denominado "altavoz rotatorio Leslie" o leslie a secas).

En el mundo del jazz el primero que se nos viene a la mente es, normalmente, Jimmy Smith pero la lista es mucho más larga: Shirley Scott, Jack McDuff, Jimmy McGriff, Don Patterson, John Patton, Richard "Groove" Holmes, Larry Young, Lonnie Smith, Charles Earland….
Mención especial merece Lou Bennett, a quién tuve la suerte de ver en Salamanca hace más de 20 años. Fallecido en 1997, a él le debemos la introducción del órgano de jazz en Europa. Con un estilo inicial cercano al de Jimmy Smith, abandonó los Estados Unidos en 1960 y se estableció en Francia donde causó sensación. Todas sus grabaciones son excelentes, aunque un tanto escasas y muy dispersas en diversos sellos europeos. Es quizás el primer músico de jazz importante en visitar regularmente España, donde Barcelona ha constituido largo tiempo su base de operaciones. Poseedor de una excelente técnica de pedales, desarrolló un estilo un tanto inspirado en el gospel y con indudables influencias clásicas. Fue igualmente un innovador en el aspecto puramente técnico del aparato: dominaba la electrónica y construyó a finales de los 70 un nuevo órgano al cual denominó "Bennett Machine".
La escena musical británica comercialmente denominada acid jazz con su búsqueda de viejas sensaciones y la expectación originada por el joven organista de Philadelphia Joey DeFrancesco y su abundante producción discográfica marcaron el inicio de la triunfal vuelta del órgano Hammond al jazz con presencia comercial real. Muy pronto viejos organistas como Jimmy McGriff, Charles Earland, Lonnie Smith, John Patton, Richard "Groove" Holmes, Melvin Rhyne, Reuben Wilson, Georgie Fame, Greg Hatza, Gene Ludwig, Hank Marr y otros volvieron a ser reclamados para actuaciones en directo y grabaciones discográficas.
Los organistas de jazz son en su inmensa mayoría blancos lo que no deja de ser curioso en una parcela tradicionalmente dominada por músicos de color.
En los 70 el órgano Hammond alcanza su lugar culminante en la música rock.
Keith Emerson con su trabajo en los Nice y luego con Emerson, Lake & Palmer (ELP) es sin lugar a dudas el organista más influyente, popular y exitoso de toda la música rock, ejemplo de virtuosismo, exceso y exhuberancia musical, todo lo cual le ha valido tanto grandes elogios como furibundas críticas.
Habría que mencionar también a Rick Wakeman (Yes), Tony Banks (Genesis), Peter Bardens (Camel), Dave Greenslade (Colosseum), David Sinclair (Caravan), Ken Hensley (Huriah Heep).
Dejamos para el final a Jon Lord, quizás el organista más influyente tras Keith Emerson. El quinto LP de Deep Purple In Rock (1970) es uno de los discos de "hard rock" más influyentes y tipificó el empleo del órgano Hammond en dicho estilo musical en los años venideros y hasta la actualidad. En muchos de los discos clásicos de Deep Purple restringió e incluso eliminó el uso del leslie (en su lugar empleaba una potente amplificación) porque según él "le hacía ser perezoso tocando".

En tierras nacionales tuvimos a los Máquina! (Enrique Herrera) y a los sevillanos Storm (Luis Genil), entre otros.
No hay que olvidar a Eric Clapton que durante casi toda la década contó con Dick Sims al órgano en buena parte de sus discos como en el clásico 461 Ocean Boulevard (1974) ni a mi debilidad, Santana, que ha contado con excelentes organistas en sus bandas (Greg Rollie, Chester Thompson).
Y ya que hablamos de mi estimado Carlos Santana, ¿cómo ha conseguido su particular sonido? Con válvulas. En sus conciertos podemos ver sus Mesa Boogie junto a los cuales monta su pequeño "altarcito" con los que nos ha brindado esos sostenidos característicos de muchos de sus éxitos. Considero que la reproducción de la guitarra de también se beneficia mucho de la reproducción con aparatos que incluyan tubos de vacío en su topología.

Puesto que los transistores no comenzaron a usarse masivamente hasta los años 60, todos los estilos originales de rock fueron desarrollados con amplis de guitarra de válvulas.
En los 50 los amplis de guitarra se volvieron imprescindibles para la amalgama de blues, country y jazz que acabó llamándose rock and roll.
Después los músicos descubrieron que aumentando la ganancia antes del ampli forzaban a éste a llegar al clipping fuertemente y les gustó el resultado obtenido. Así nación el Hard Rock, luego llamado Heavy Metal.
Diferentes estilos de tocar la guitarra han dado lugar a distintos tipos de amplificadores. Aparecieron canales extras de ganancia, controles de tono, efectos de sonido diversos….pero todos los amplis de guitarra están basados en unos pocos prototipos de los 50 y primeros 60.
Ningún fabricante de guitarras ha sido tan influyente como Fender. El modelo más antiguo de la marca fue el Fender Champ (montando 6V6GT ó 6L6 GC), utilizado en muchas grabaciones tempranas de rock and roll. Luego vinieron cosas mejores, Bandmaster, Twin, Showman and Bassman (6L6GC ó 5881).

En 1962 un nuevo sonido nace en Gran Bretaña. Jim Marshall, un tendero londinense consideró que los amplis Fender eran populares pero muy caros y decidió fabricarlos. Su primer ampli fué una copia del Bassman y luego cambió las válvulas de salida por EL34 (pentodos con sonido diferente a los tetrodos utilizados en los amplis americanos hasta entonces, lo cual le dio a los amplis Marshall le fama por su particular tono). En los ‘70s el distribuidor americano de Marshall colocó 6550, tetrodos que soportaban mejor el clipping durante largos periodos de tiempo.

Los hechos por Vox Amplification Ltd, en Londres fueron los usados por los Beatles en el zenith de su popularidad y montaron EL84.

En los ‘50s y ‘60s Fender fue el ampli de más éxito. Aunque eran ya más potentes que los que había previamente no producían gran cantidad de distorsión. Los músicos querían más distorsión y poder sostener las notas durante más tiempo. Así en los ‘70s nació Mesa Boogie.
En los ‘60s un joven técnico americano llamado Randall Smith abrió una tienda musical e la zona de la bahía de San Francisco. Los músicos locales descubrieron que podía modificar los amplis de guitarra , lo cual le permitió comenzar a labrarse un nombre propio. Su lista de clientes incluía nombres como Steve Miller, Grateful Dead y Jefferson Airplane entre otros.
Un día Randall Smith decidió gastarle una broma a uno de sus clientes, Barry Melton, guitarrista de Country Joe and The Fish. Lo que hizo fue cambiar su ampli Fender Princeton (un pequeño ampli capaz de rendir 12 vatios) modificando el circuito y cambiando el altavoz. Cuando Melton abandonó la tienda con su ampli “reformado” se fue junto a Carlos Santana. Tras tocar con dicho ampli durante un rato la leyenda dice que Santana exclamó:
“Shit man. That little thing really boogies”. Parece ser que Randall se basó en esto para bautizar a los amplis que construiría a partir de entonces (de Mesa Engineering) como Mesa Boogie, que Carlos Santana utilizó a lo largo de su carrera exclusivamente hasta no hace mucho.

Carlos Santana no fue el único artista cautivado por el sonido obtenido con los Mesa Boogie. Se podría incluir en la lista a artistas tan influyentes como John McLaughlin, Al DiMeola, Keith Richards, Ron Wood, Pete Townsed, Frank Zappa…..
Volviendo al WooAudio 6, hace poco ha tocado vestirlo de largo y lo he conectado a la red con el Shunyata Taipan Power Cord, con lo que ha adquirido formas más galantes si cabe (algunos pensarán si tiene sentido incluir un cable de red de esa categoría en este amplificador; tras la prueba yo opino que sí

).

Y he aprovechado para rescatar de la estantería un disco de Pat Metheny,
"Trio-Live". Está grabado en Europa, Japón y USA durante la gira de 1999-2000. Acompañan a Metheny Bill Stewart a la batería y Larry Grenadier al contrabajo.

Pues bien, estoy disfrutando con la escucha de este disco como no recuerdo hacerlo hecho. Escuchando su ubícuo "Question And Answer".........¡Qué guitarra! Con la sustitución del Cardas Power Cord con conectores Furutech de rodio por el Taipan se ha perdido algo de precisión en el ataque pero las resonancias y los decays son más explícitos, lo cual me encanta. Perdemos algo de estabilidad de la imagen pero ganamos envolvencia. En fin, cuestión de gustos.
Con el Cardas el golpe de la baqueta de Bill Stewart sobre la caja es más seco y palpable. El Cardas, que va genial en fuentes, en amplificadores peca a veces de excesiva precisión no resultando todo lo musical que sería deseable.
Con el Shunyata Taipan el agudo de los platillos de Bill Stewart, que ya de por sí no son muy brillantes, más bien de tonalidad mate, se convierten en una especie de susurro extendido sin por ello perder la sensación de "realismo".
La guitarra de Metheny adquiere una fluidez y sensación de continuidad que invita a seguirla de principio a fin y Larry Grenadier permanece en un segundo plano, con su portentosa digitación, pero sin perder protagonismo por ello. Con el Cardas de red el contrabajo suena más presente pero se pierde algo de liquidez si lo comparamos con el Shunyata.
Con los cables de red que montan conductores de grueso calibre, como es el caso del Shunyata, en muchas ocasiones he notado un aumento de cuerpo y una especie de enlentecimiento subjetivo del sonido que puede resultar más musical por permitir a nuestro cerebro codificar con más calma la información que le llega y, así, poder deleitarse con ello.
No es infrecuente, en las conversaciones acerca del tema, hacer una especie de analogía planteándose el power cord como un condensador

. Es bien sabido que los grandes condensadores tienen fama de ser "más lentos" (no todos) a la hora de liberar la energía almacenada, aunque ésta sea mayor, que los de menor tamaño.

Digamos que con el Cardas el resultado es un sonido más crispante y mejor colocación de la imagen dentro de la escena sonora, lo cual algunos agradecerán, dependiendo del sistema y del tipo de música que escuchen. Con el Shunyata el sonido gana cuerpo y se torna más envolvente, más holístico, sin perder por ello la precisión necesaria. Entre ambos situaría la personalidad de otra de mis referencias en este campo, el Harmonic Technology Fantasy AC10, cuya personalidad podría ser una simbiosis de los mencionados anteriormente y que también ha estado alimentando el Woo durante mucho tiempo.
No quería olvidarme del hecho de la sustitución del fusible de serie por un Furutech. Ésto ha supuesto un pequeño aporte de sutiles mejoras en las prestaciones del mismo.
En el tema 4 del disco de Metheny, "
Into the Dream", interpretado con la impresionante guitarra de 42 cuerdas "custom" del maestro, la atmósfera que se crea invita a seguir las distintas líneas armónicas que establecen un diálogo mútuo entre las amplias resonancias del instrumento que flotan en el espacio.

El Woo crea
atmósfera. No pensemos que es el típico amplificador con carácter pusilánime, orientado a la observación de un paisaje bucólico entre la niebla. Más bien nos remite a un día espléndido, soleado, antes de la puesta de sol, en el que podemos observar todo el paisaje sin que la claridad nos deslumbre. Y también puede reproducir una tormenta si se da el caso.

¿Y la construcción del WooAudio 6? Bueno, creo que es extraordinaria teniendo en cuenta la escala de precios en la que nos movemos. El chasis....no hay más que ver las fotos. Se calienta poco para ser un ampli de lámparas, aún permaneciendo encendido todo el día.


Los auriculares utilizados han sido muchos:
-Grado 225, 325, RS1, PS1 y, sobre todo, los GS1000. Con todos ellos se desenvuelve bien (por cierto, me sorprendió con los PS1) pero con los que más me gusta es con los GS1000, con los que se entiende muy bien.
-Sennheiser 650. Con éstos va de perlas como era de esperar. Con los 800 la escucha ha sido muy
breve.
-AKG 701 recableados con Cardas. Fantástica asociación.
AKG K1000. Aunque parezca mentira el matrimonio funcionó a las mil maravillas.
-Ultrasone Edition 9. Buen entendimiento, aunque la estética sonora de estos auriculares no es muy
de mi agrado.
Alguno más ha habido por ahí que ahora no se me viene a la mente. Estos días lo he escuchado con los
AUDIO TECHNICA L3000, auriculares cerrados que aún sonando muy bien, no encajan con mis gustos.
Suenan bien con el Woo pero éstos prefieren que el jack se enchufe en el Musical Fidelity XCAns o en el SPL Phonitor.

No nos vamos a encontar una imagen como la que proporciona el Musical Fidelity XCans con la PSU (sin embargo el Woo es más envolvente), el sonido puede que no sea tan orgánico como el del Mapletree, aunque sí más refinado y transparente, pero tiene mucha "magia".
Si se me permite la licencia, diría que "si fuera un trío de jazz":
-el Musical Fidelity sería, sin duda, el Keith Jarret Trío.
-el Mapletree sería el Oscar Peterson Trío.
-el WooAudio 6 sería el Bill Evans Trío.
Como véis, el Woo, haciendo honor a su nombre (
to woo podría traducirse por cortejar, galantear, atraer), ha conseguido atraerme, me ha cortejado y me ha "ganado".
En fin, para concluir esta larga travesía podríamos decir que la audición del WooAudio 6 produce un bienestar tanto emocional como físico. La ilusión de presencia, de espacio y, principalmente, de profundidad de la escena sonora es tan real que a veces deja de ser tal. La riqueza armónica confiere al sonido un cuerpo que, parafraseando a los críticos de vino, casi se puede masticar.
Bébase en el sosiego de la noche, no de un trago rápido sino sorbiendo lentamente cada nota de música, cada sonido, sin llenar mucho la copa (como un buen Porto Vintage).
Saludos y felices audiciones.