Buenas:
Anoche vi en mi ciudad, Murcia, a la legendaria orquesta del Concertgebouw de Amsterdam, dirigida por su titular, Mariss Jansons, y con la intervención solista en la primera parte de Janine Jansen tocando el violín.
En programa, el concierto para violín de Sibelius y la cuarta sinfonía de Brahms.
Sólo puedo decir que la impresión fue tremenda. Suelo ir a conciertos y uno empieza a estar vacunado frente a los mitos, pero cuando uno ve algo así en directo, pasa directamente a los recuerdos que uno se lleva a la tumba.
La excelencia hace que cualquier comparación no valga. Estos músicos tienen tal dominio, que pueden dejar un sello en la música y no estar preocupados de las dificultades técnicas.
El año pasado fueron coronados por un medio británico (los ingleses y sus listas) como la mejor orquesta del mundo. Bien, yo no sé si lo serán, no he escuchado a la Filarmónica de Berlín, o Viena, o Cleveland o Chicago, o la que sea, pero la maravillosa conjugación de exactitud, intensidad, empaste y hermosura de color, me parecen inigualables.
Otros comentarios me parecen superfluos. Como puede apreciarse, sigo impactado.
Un saludo