Bueno, claro que puede acabar como el rosario de la aurora, pero lo importante me parece que es que ese rosario no puede ser, por definición, una pérdida insalvable. Es decir, puedes perder como máximo, en el peor de los peores casos el 10 % que has aportado, sería un mal rollo, como dices, pero no una tragedia. De hecho, al comprar en Ebay o simplemente por internet a veces corremos un riesgo mayor, casi sin darnos cuenta. Yo he mandado dinero por transferencia, en tiempos, de antemano, para comprar una cosa. La suerte es que me enviaron el producto, pero podían perfectamente no haberlo hecho así.
En cuanto al grupo, sin que nadie se moleste, creo que debería ser cerrado y con bola negra u otras condiciones estrictas para ampliarse; no se trata de sugerir un producto y ver quien se apunta, sino formar primero un grupo en el que sus participantes confíen los unos en los otros. Nadie se puede molestar porque se le diga que no se le conoce; es simplemente la verdad. A partir de esa base, tal vez hubiera que pedir unanimidad para aceptar los riesgos de cada nuevo miembro. Me parece que es la forma de que, una vez que se pusiera en marcha, sentirte más o menos seguro.
Posibilidades de garantizar el buen rollo las hay, pero tal vez fueran exageradas. Por ejemplo, yo confío plenamente en Torpedo. No lo he visto personalmente, pero llevo muchos años leyéndolo y si resulta que ya en 1994 tenía previsto crearse una imagen audiófila para poder levantarme en el 2009 300 euros, la verdad es que se los habría ganado con creces. Quiero decir que para estar cubiertos bastaría con que le enviáramos todos a Antonio 3000 euros, por ejemplo, que bastarían para cubrir el importe total del producto. Esa es una medida radical, que creo no vale la pena hacer, pero la expongo para expresar que soluciones hay. El problema no es que se carezca del dinero para comprar el objeto de la prueba, sino que pensamos que vale la pena compartir el riesgo de comprar a ciegas y a sordas.
No obstante, lo divertido o agradable de la idea se basa en la confianza mutua, el compañerismo y la solidaridad y sin ello, nada funciona en la vida bien, a mi juicio. Si alguien rompe un aparato por un error, creo que hay que asumir que somos humanos y correr todos con los gastos, de modo que nos apoyemos los unos a los otros, como amigos hasta cierto punto, pues se trata de serlo. Otra cosa es que haya alguien a propósito descuidado o irresponsable; eso habrá que evitarlo desde el principio y si se falla, pues se le saca del grupo.
Yo llevo muchos años haciendo tertulias de literatura compartida. Hace bastante tiempo, leyendo a Azorín, pensé que la literatura es como un paisaje fijo, que no cambia; mientras ella se queda permanente en lo escrito, nosotros envejecemos hasta desaparecer. Así que, con un grupo de amigos, leemos un libro al mismo tiempo y luego nos juntamos a contarnos lo que hemos descubierto en ese bosque. Esta idea, aparte satisfacer nuestra curiosidad, nos permitiría hacer algo parecido con otra afición; sería ver cuán distinto o parecido opinamos sobre una misma cosa, y desde qué variadas perspectivas nos enfrentamos a ella. Posiblemente aprendiéramos de los aparatos, pero también tal vez sobre nosotros mismos.