Sí, la verdad es que es complicadillo. Amí me parece bastante práctico el planteamiento de Sony, tan sencillo como útil. En lugar de complicarse la vida, ponen al alcance del usuario la posibilidad de limitar el volumen cuando considere conveniente, evitando así el peligro de subirlo más de la cuenta en momentos de emoción o ante perturbaciones del entorno (léase ruidos), por ejemplo.
De todos modos tengo la impresión de que el problema principal es que mucha gente no es consciente del peligro que supone abusar del volumen... e informar de esto me parece relativamente sencillo, la verdad.